Ciudad, Tartaglia y Lamothe
Sea mediante la celebración (o negación) de su paisaje, mimetizando sus procesos productivos, o en la abstracción absoluta como su manifestación mas acabada, la metropolis ha sido una condición de existencia del arte
moderno. Basta recordar a Quinquela Martin y la ciudad-puerto, a Horacio Coppola y sus filmaciones de la constuccion del obelisco…, al movimiento de arte concreto durante los años cuarenta atravesado por la ciudad industrial y la estetica tecnologica de la epoca.
Pero algunos pensadores creen que la ciudad ha dejado de ser una mera realidad física: para ellos se ha convertido más bien en un campo de fuerzas siempre mutante. Comparándola con un archivo, Rem Koolhaas, Stanford Kwinter y Daniela Fabricius describen a la metrópolis contemporánea como un depósito de datos locales y globales interconectados formando una red que incrementa aceleradamente su capacidad de distribuirlos y relacionarlos.
¿De que manera esta nueva caracterización constituye u obliga a un nueva condición para la creación artística? teniendo en cuenta la extensa tradicion de obras que ofrecen una lectura de las diferentes transformaciones que afectaron el concepto a lo largo de las temporadas…¿Es posible construir un ojo capaz de atrapar focos de sentido de la masa móvil y aparentemente caótica de esos flujos de datos y de esa materia en permanente transformación?
Leandro Tartaglia y la ciudad transitiva
En el 2004 Tartaglia ofrecía un paseo en el asiento trasero de su bicicleta y unos auriculares en los que escuchabas un relato escrito por él. Si pensamos en lo real como en un continuo devenir el paseo ofrecía una ciudad no como objeto sino como proceso, sugiriendo al espectador la posibilidad de ver a través de el; Gerhard Richter dice "lo que cuenta no es hacer la cosa, es verla ". La variedad viva de la ciudad que exhibe la obra de Tartaglia reside en el transito de datos y en la mente del paseante.
Para Actividad de uso, un proyecto de Tartaglia y Pablo Accinelli que presentaron durante el 2006 en la ex-galeria Belleza y Felicidad, usaban como soporte el formato de esos papeles/propaganda con tiritas troqueladas que arrancándolas permiten llevarte el dato. La obra presentaba una lista de textos escogidos, de diversos autores como Aizenbeg, Beckett, Aira, Delueze...etc. y el dato de una casafotocopiadora. El espectador se volvía usuario yendo a buscar los textos de su interés a la dirección indicada. Ese trabajo no solo nos sugería posibles recorridos por la realidad, la ficción, la crítica y las notas personales; también dejaba caer una clave sobre las casasfotocopiadoras, como uno de los posibles vehículos que conforman el transito (o trafico) bibliográfico de esa ciudad/archivo, reactivándolas, como estrategias alternativas para esquivar un cuello de botella dentro del protocolo editorial.
En Serie musical señala con tarjetas postales dos locaciones especificas para visitar: Una, Eva, sucede en la fachada de la CGT de Azopardo (es llamativo el ruido que produce el chispero al encender la llama que alumbra una hierática pero sonriente Eva Perón); la otra en dos estructuras metálicas de ventilación de la línea C de subte que expulsan los sonidos de una absurda exfoliación subterránea."El espectador tiene que salir de su casa a ver qué es eso señalado como obra de arte, una especie de misterio". Como fuerzas vitales cargadas que lanzan destellos, en esa ciudad materia y sonido son lo que Susan Sontag llamaría "mensajes del infinito temporal y espiritual".
Y si el ADN de la metrópolis fuese la organización económica y social, el trabajo de Tartaglia se filtra en la infraestructura habilitando otro tipo de herramienta para facilitar el flujo de información, esta vez acerca de lo que artistas y galeristas pueden acordar, amparados por la Constitución y normas vigentes. Este es uno de los propósitos de los modelos de contrato que desarrolla junto a Lucila Desseno -abogada. "No lo pienso en términos de obra, tiene que ver, mas allá de los proyectos exclusivamente estéticos que tenga, con qué es lo que pienso que tiene hacerse en este momento. Qué es necesario en términos de la actividad plástica?"
Actualmente proyecta una obra para ser exhibida en Nueva York “No tengo ganas de ir a hacer un paseo en bici.” Entre otras posibilidades, se propone ofrecer, mediante el formato audiotour, un recorrido documental por las demás obras que integrarán el envío. "No se puede leer igual una muestra acá que una muestra allá –dice-. Pienso en como me gustaría que el espectador neoyorquino se meta en esa muestra. Me parece que es un rol que puedo asumir" ofreciendo una interfase para una muestra de arte argentino y el publico de esa ciudad. Investigando en internet para este proyecto encontró un espacio digital que provee tecnología para el sistema second life. “Hay ahí una pequeña muestra de arte, se llama Muestra de arte argentino dentro del second life ...y un trailer linkeado a youtube, que es una mina que habla y que hace una recorrida por Berni en un lugar físico adentro de esa Matrix"
Luciana Lamothe y la ciudad animista
Cuando Luciana Lamothe aplicaba removedor sobre pintura de la vía pública destruía una forma cediéndole paso a otra y ejercía una acción sobre una materia ya dada, del mismo modo que en una obra posterior en la que clausuraba un candado con otro candado: "el lugar –dice- quedaba cerrado para mi, para el dueño, para todos". La variedad viva de la ciudad que emerge de su obra reside en las fuerzas aplicadas sobre el material, en la realidad sustancial.
En Di Tella Battlefield -una muestra realizada en la Universidad Di Tella el 19 de mayo- Lamothe presentó en un galpón una instalación site-specific. Incluía un prototipo lumínico -una especie de Dios surgido de la máquina- colgando simétricamente sobre una fosa prolongada a martillazos hacia el interior de la tierra. El conjunto evocaba una perfecta confusión entre belleza y bestialidad. "Me estoy deteniendo mucho a observar sistemas constructivos, es lo que más me interesa. Empezar a trabajar a partir de ahí, como va resolviendo la arquitectura: ensamblar, pegar, montar."
Desde las primeras salidas o las acciones registradas en video con su cámara-vincha, como aquella en la que la vemos aplicar cemento de secado rápido al inodoro del baño de un shopping, hasta la escultura que actualmente puede verse en el CCEBA, la arquitectura es uno de los vectores que vinculan las aristas de su trabajo. Los métodos constructivos y la relación de los materiales. No es casual que su Blog se titule Communion. "Dialogar con la arquitectura moderna no es irónico, es más bien amoroso". Si bien su trabajo se despliega casi siempre en formas geométricas y materiales fríos, la escena suele evocar relaciones amorosas, en algunos casos de hermandad entre la materia y la herramienta, la materia y la fuerza. El trabajo de Lamothe es capaz, como la arquitectura, de materializar vínculos en el espacio y en el tiempo; trasformando estructuras simples en formulas abstractas y modelos absurdos que hacen visible una realidad que no vemos pero cuya existencia podemos postular.
Lamothe está fascinada con el vidrio. "Lo que me interesa es lo de la transparencia, que está en ese limite de estar y no estar, no se... que tiene que ver con la invisibilidad". Una ciudad en la que el vidrio implica, por medio del reflejo, al sujeto como parte de la pieza arquitectónica. Su obra sugiere “La humanización de la arquitectura, en el sentido animista, como transformarla en un ser vivo. En el video Testa dice: "coger con vos fue hormigón armado"...Como que las personas pueden ser arquitectura y la arquitectura es cuerpo, piel…"
La obra que presentó en el Museo Metropolitano en 2005 utilizaba seis puertas que encontró abandonadas en un sótano “la sala tenia una boiserie increíble, con un clima impresionante…y el razonamiento era: ahora van a entrar unas puertas de madera, blancas, y les voy a sacar la pintura”, y en un acto de total elegancia la removió dejando caer sus restos al suelo, como recargando la periferia de las cosas, reduciéndolas con humor anárquico a un perfecto acto beckettiano. Su actitud hacia los materiales utilizados por la arquitectura moderna es igualmente inquietante: “lo que hago es jugar a tratar de recuperar ese compromiso con lo verdadero (refiriéndose al valor moral de los materiales) que por supuesto es irrecuperable, por lo menos desde la modernidad, de acá que el hecho se vuelva violento, forzado, o vandálico (...) Rem Koolhaas habla del triunfo del pegamento sobre la integridad de los materiales, es decir que el pegamento viene a reemplazar los principios constructivos de la modernidad. Ya no hay ensamblaje, integración de las partes o de los materiales, sino superficies adicionadas. Es como una corrupción arquitectónica".
Las acciones de Tartaglia y Lamothe rasgan la aparente solidez y la engañosa obviedad de nuestros lugares de todos los días y hacen aparecer en ellos misterio y dimensiones que ignorábamos.
Con los paseos en bicicleta, la distribución bibliográfica, la problemática de contratos, Nueva York, la CGT, Berni en second life , la ciudad que nos propone la obra de Tartaglia es como la memoria humana: transitiva, una ciudad que alberga quizás en lo mutante su carácter de resistencia, su factor utópico. “Estoy atravesado por la ciudad, por la ruptura, el arreglo eventual de las cosas. Su ritmo me produce algún tipo de necesidad que después, muy codificada, se trasforma en una obra”.
Mientras, la obra de Lamothe vislumbra en cambio una ciudad donde el acto de la destrucción y la construcción se consuman, un territorio de fuerzas en movimiento que se organizan perpetuamente.